Hola hoy os voy a contar una cosa que he leído.
Llegó una vez un profeta a una ciudad y comenzó a gritar en la plaza mayor que era necesario un cambio de marcha en el país. El profeta gritaba y gritaba, y una multitud considerable acudió a escuchar sus palabras, aunque más por curiosidad que por interés. Y el profeta ponía toda su alma en la voz, exigiendo el cambio de las costumbres.
Pero, según iban pasando los días, eran cada vez menos los curiosos que rodeaban al profeta, y ni una sola persona parecía dispuesta a cambiar de vida. Pero el profeta no se desalentaban y seguía gritando.
Hasta que un día ya nadie se detuvo a escucharle. Mas el profeta seguía gritando en la soledad de la gran plaza. Y pasaban los días. Y el profeta seguía gritando. Y nadie le escuchaba.
Al fin, alguien se acercó y le preguntó:
- ¿Por qué sigues gritando? ¿No ves que nadie está dispuesto a cambiar?
- Sigo gritando - dijo el profeta - porque, si me callara, ellos me habrían cambiado a mí.
¿Cuál es tú opinión de la historia?
¿Crees que se puede cambiar el mundo para convertirlo en un lugar mejor
Ponedla abajo en los comentarios.
PABLO. :)
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