lunes, 16 de abril de 2018

Texto con preposiciones y conjunciones


Hola, me llamo Julia y te voy a contar lo que me paso hace tiempo...

Era una mañana tranquila, me dirigía al colegio, estaba hablando con mi amigo Hugo, el cual era mi vecino y mi compañero en clase. Ese día la profesora se había puesto mala, y vino su sustituta llamada Laura, la cual era bastante rara, mejor dicho muy rara.

Lo más extraño era ,que con los demás niños y niñas de la clase, se comportaba de una forma normal; pero con Hugo y conmigo era distinta. Era como si nos tuviera manía, pero solo nos había visto una vez. En clase, nos miraba con mala cara, nos echaba la bronca a todas horas y... ¡nos castiga sin motivo!

Pero eso no fue todo; en el recreo nos vigiló y nos persiguió. Definitivamente fue el peor día mi vida.
Cuando llegó la hora de irnos ha casa pensé que todo se había terminado y que no volvería a ver a esa profesora, además esa tarde mis padres estaban fuera trabajando, al igual que los padres de Hugo. Así que esa tarde Hugo se quedaría en mi casa. Yo estaba feliz, repito, estaba.
Resultó que Laura vivía tres casas después de la mía. Y eso me quito todas las ganas de salir a la calle a jugar con Hugo, porque sabía que nos estaría observando. En ese momento pensé... ¡ ni siquiera fuera del colegio me libraría de ella!

Aunque me dije a mi misma:

-Relájate Julia, no pienses en eso.

Y creía que no funcionaria, pero al final me resultó útil.
Cuando terminé la tarea (que no fue poca), salimos a la calle a jugar, y aprovechamos para ir a visitar a mi profesora, la de verdad no la sustituta, que quede claro.
Ella era mi vecina, cuando abrió la puerta nos sorprendimos, porque tenía muchos cardenales en los brazos y piernas, como si le hubieran dado una paliza.
Le preguntamos que le había pasado, y tardó un poco en responder; al final nos dijo:

-Chicos, no os preocupéis, esta mañana me he tropezado y me he caído por las escaleras, pero estoy muy bien.

Otra persona la cual en ese momento no la reconocíamos, añadió:
-Mañana seguramente pueda volver al colegio, así que quedaros tranquilos.

En ese momento nos dimos cuenta de que era Laura.
Nuestra profesora nos dijo, que era su hermana pequeña.
Cuando dijo eso, Hugo y yo nos miramos desconcertados
de la sorpresa que nos llevamos.
Nos fuimos a mi casa, le dije a Hugo que me había resultado raro que se hubiera caído por las escaleras, porque su casa no tenía. Al final deducimos que podría haber sido la hermana la que le había pegado a la maestra.
Pero tendría que tener un porqué. Así que buscamos en internet su nombre y sus apellidos, y descubrimos que era una  loca que había matado a toda su familia sin que su hermana mayor se enterara, pero hay una sospecha de que pronto maté ha su hermana mayor. Derrepente se me encendió la bombilla, los cardenales se los se los había hecho su hermana. Pero pensé que si estaba despierta habría llamado a la policía, se lo comenté a Hugo, el cual me dijo que le podría haber echado un somnífero en la comida, para que se durmiera. Pero la cosa era, como no se había despertado.
En ese momento Hugo me dijo:

-¡En vez de un somnífero le puede haber echado anestesia!

En ese momento me dí cuenta de que era verdad lo que me había dicho Hugo. Entonces no nos había engañado la maestra. En realidad no sabía lo que le había pasado.

Al día siguiente, no vino Laura, y me puse muy contenta de saber que no le había hecho nada más a la profesora.
Le tenía que decir lo que había hecho su hermana y lo que iba a hacer. Pero cuando quería hablar con ella estaba ocupada. Cuando sonó la sirena, todos los niños se fueron, menos Hugo y yo. En ese momento le contamos lo que estaba pasando, y le mostramos las paginas web en las que ponían lo que había hecho su hermana. Además le explicamos lo de los cardenales.
En ese momento reaccionó de una manera la cual no me esperaba, la verdad creía que se iba ha poner ha llorar; pero fue todo lo contrario, nos dió las gracias y nos dijo:

-Gracias chicos, que sepáis que me habéis salvado la vida,

Y os aseguro que mi hermana acabará entre rejas.-
Y así fue, Laura pasó en la cárcel el resto de su vida.
Además Hugo y yo salimos en la televisión.
Nos preguntaron como dos niños de once años pudieron hacer en un par de días un trabajo de investigación que los adultos especializados tardarían una semana en averiguarlo.
Respondimos que ni nosotros ,sabíamos como lo habíamos hecho.

  
FIN

JULIA

No hay comentarios:

Publicar un comentario